Caminando por el Globo

LA SALADA: La feria más grande de Argentina

Si hay un lugar al que disfruto ir en mi ciudad, es a La Salada. Basta un llamadito de mi hermano un domingo a las 8 de la mañana diciendo: “Tati, me acompañas a La Salada a comprar ropa de trabajo?” para que en seguida salte de la cama, me ponga alguna ropa media rota, zapatillas que se puedan ensuciar, y espere a que me pase a buscar.

La Salada es una feria inmensa, una de las más grandes de América Latina, que queda en Gran Buenos Aires, al lado del Riachuelo. En sus comienzos fue formada por inmigrantes bolivianos que se asentaron en esos terrenos y hoy en día es un polo comercial que moviliza alrededor de 9 millones de dólares por semana y que le da trabajo a muchísima gente.

La feria consiste en unos galpones con puestos que trabajan mayormente por la noche, y en puestos al costado del río que trabajan también durante la mañana. La feria es tan inmensa, que muy pocas veces logré llegar hasta los galpones. Era cuestión de meterse en los puestos de la ribera, para perderse en laberintos llenos de personas, caminando a paso de tortuga, unos apretados contra los otros. Y en medio de esa muchedumbre se escuchan los gritos de los trabajadores que pasan con los carros. ¿Y como hacen para circular entre esa muchedumbre? La verdad no lo se, pero avanzan y la gente se va corriendo como si se abriese un mar…

Allí se puede encontrar ropa falsificada o trucha, electrodomésticos, comida, zapatillas, acolchados, frazadas, cubiertos, vajilla, mochilas, útiles para la escuela, camperas, pelotas, celulares, cosas para el auto y hasta cachorritos de raza.

Yo al principio compraba un poco de ropa, pero no hay ropa de “mi estilo” (me visto un poco raro), así que nada más compraba prendas básicas. Ahora ya hace mucho que voy y no compro nada. Lo acompaño a mi hermano a comprar ropa para el trabajo, porque necesita ropa prácticamente descartable ya que trabaja con máquinas y la arruina. Los precios obviamente son muy económicos. Viene gente de todo el país a comprar ropa en la feria. Hasta vienen en tours exclusivamente para comprar y llevarla a sus ciudades para revenderla.

Mi hermano probándose los pantalones

Yo siempre voy sin nada porque en el contacto cuerpo a cuerpo que se produce en la feria, es muy fácil que te metan la mano en el bolsillo o la cartera y te roben.

Las últimas veces que fui, los puestos de la ribera estaban cambiados. Ya no son esos laberintos eternos. Se despejó la calle y los puestos se organizaron de otra manera, extendiéndose por las calles cortantes. Debido a ese cambio, esta vez logre llegar hasta el fondo de la feria. Pude entrar a los enormes galpones (con poca vida comercial porque ya era de día) y salir a un sector nuevo que no conocía. Igualmente creo que todavía me deben quedar zonas por conocer.

Y ustedes se preguntarán: ¿Si no vas a comprar para qué vas?

Bueno, voy a La Salada porque es como una forma de viajar dentro de mi propia ciudad. Hay gente de toda Sudamérica y como buena gorda de alma, me gusta que puedo encontrar lo que comía en los países por los que viajé. Por ejemplo me encantan las papas fritas que preparan las mamitas bolvianas (¡son como muy gordas esas papas!). Y la estrella gastronómica de mis paseos por la feria es el anticucho, comida típica de Perú que consiste en un pinche con carne de corazón y papa, que se cocina en una parrillita. Creo que el secreto es una salsita que le ponen con un pincelito. ¡¡¡Amo ese plato!!! Tanto que me lo suelo comer a las 10 de la mañana, eso sí, siempre con mis acompañantes mirándome con cara de asco (nunca se animaron a probarlo).

La chica vende los típicos “snacks” de Bolivia. Tutucas

Además de la comida, me encanta ir caminando y escuchar como emanan los ritmos de cada cultura a todo volumen de los puestos donde venden CDs. Es como ir haciendo zapping por radios de diferentes países.

Pero no todo es color de rosa. El lugar es muy sucio. No hay condiciones de saneamiento en lo más mínimo y cuando vuelvo a mi casa lo primero que tengo que hacer es sacarme la ropa que usé y bañarme, porque regreso con un olor feo y muy fuerte.

Esta foto me mata de la ternura (los padres estaban ahí eh… )

Igualmente vale la pena ir. Eso sí, recomiendo ir sin cosas de valor, y ver en qué horarios funciona la feria. Yo voy los fines de semana por la mañana porque me parece más seguro y tranquilo, pero se consiguen más cosas si van por la madrugada.

Les dejo un mapita para que sepan cómo llegar:

 

 

29 pensamientos sobre “LA SALADA: La feria más grande de Argentina

  1. Patricio Hernan Donoso

    hola soy de santiago de chile, que buen lugar, lastima que no sabia de el cuando visite buenos aires. En Santiago de Chile tambien hay lugares así, que no son conocidos por el turista, por que son populares uno de ellos es el Persa del Bio Bio, estación del metro Franklin, es lo mismo una calle que se llama placer, con muchos puestos donde venden ropa, muebles, antigüedades, electrodomésticos etc en donde hay muchos inmigrantes que venden sus articulos, argentinos, palestinos, peruanos, mexicanos, dominicanos etc, cuando visites santiago pasa por ese lugar te encantara

  2. Ezequiel

    es verdad que tienen los mejores precios, lo peor es tenerse que ir hasta alla asi que por eso es preferible comprar en un portal online de feria la salada que tiene buena seleccion de ropa y descuentos por comprar al mayor

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