Caminando por el Globo

Crónica de un Regreso Anunciado

 

¡Lo logramos! Nos fuimos de viaje a Asia, a recorrer los países que más nos intrigaban y llamaban nuestra atención. Terminamos viajando más tiempo del que pensábamos, conociendo más países que los que soñamos. No puedo más que estar agradecida.

 

No traje ningún souvenir en mi mochila, pero me traje recuerdos, caras, sonrisas, abrazos, amigos de todos los países que visité. Si tengo que hacer un resumen de cicatrices (en el buen sentido) de este viaje, diría que…

Turquía fue donde todo comenzó, la emoción del principio de decir “lo estamos haciendo después de tanta espera, por fin estamos acá”, la entrada al mundo musulmán, la sed de conocimiento de los inicios. Y las primeras muestras de hospitalidad que recibimos.

 

 

Irán fue pura aventura, inmersión absoluta en la cultura local. Me atrevo a decir que es el país que mejor conocimos en este viaje. Hasta hacíamos las compras en farsi, imaginen. Fue el primer país que nos dispusimos a recorrerlo casi a todo, y a dedo. Dos meses en tierras persas que fueron más que suficientes para enamorarlos de este país.

 

 

Omán fue un viaje dentro de otro viaje, un roadtrip, con lo que a mi me gusta eso. Fue recorrer todo el país, sorprendernos totalmente de un lugar que no estaba en nuestro itinerario, pero que de pronto apareció. Nos fascinó.

 

 

Pakistán… ay Pakistán. Fue el único país que me daba miedo y terminé amándolo. La pregunta difícil que le hacen a cualquier viajero es “¿cuál fue el lugar que más te ha gustado?”. Y en mi caso es fácil, ya que Pakistán me marcó más que ningún otro país. No hay infraestructura para turismo, por lo tanto no es un lugar cómodo ni fácil para viajar. Sufrí más que en ningún otro país por la comida picante. Pero así y todo, su gente, la cultura y los paisajes hacen que sea inigualable.

 

 

La vara quedó muy alta después de Pakistán, así que China no nos maravilló tanto. Aunque al ser un país tan enorme, hubo sectores increíbles que nos fascinaron y otros que no tanto. Aquí dejamos el autostop para darle la vuelta a todo el país en tren, mezclados con la gente local, aprendiendo sus costumbres y rutinas que fue lo más lindo.

 

 

Y después de 6 meses de viaje llegamos al Sudeste Asiático. Volvimos a ver turistas por todos lados. Vietnam, país al que no le tenía mucha fe, me encantó. Había leído malas referencias sobre la gente de otros viajeros, pero solo tuvimos experiencias hermosas y nos salimos del circuito turístico para recorrer el Delta del Mekong en moto, que fue muy especial.

 

 

Luego pasamos por Camboya donde solo conocimos la capital y las impresionantes ruinas de Angkor Watt, y llegamos a Tailandia a encontrarnos con mis primos. El viaje cambió por unos días siguiendo el ritmo de ellos, a quienes esperé con muchas ansias. Si bien las playas son muy lindas, el Sur de Tailandia me pareció un enclave internacional, sin cultura, sin tradiciones, donde lo único que valía era tratar de exprimir al turista lo máximo posible. Pero el Norte en cambio le dio la revancha a Tailandia y me encantó.

 

 

Nuestros pasos volvieron al itinerario de nuestras cabezas: Myanmar. Y volví a sentir cosquillitas en la panza de enamoramiento viajero, cada vez que una chica me sonreía con sus mejillas pintadas con thanaka. Descubrimos un país de transición entre el Sudeste Asiático y el subcontinente indio, puro, hermoso.

 

 

Pero en Argentina, cuando íbamos 10 meses de viaje, nació un sobrino, y mi mejor amigo, mi hermano por elección, se casaba. Así que después de mucha meditación decidí volver a Buenos Aires por 15 días mientras Javico me esperaba en Malasia, Hong Kong y Singapore, lugares que él moría por conocer y no llamaban tanto mi atención. Con ese viajecito express a Buenos Aires, donde vi a mi familia y amigos, recargué las pilas y decidimos extender el viaje unos meses más. Así retomamos conociendo un poco Malasia, pero sobre todo saboreándola.

 

Continuamos nuestra ruta original en India, que cuando empezamos a soñar este viaje la idea era ir a India más que nada como destino principal por varios meses. El sueño fue mutando y el subcontinente pasó a un segundo plano. Pensábamos que sería muy impactante, la suciedad, la pobreza, las extorsiones y las cosas que todo el mundo dice de India. Pero por el contrario nuestro paso por India fluyó sin demasiadas sorpresas y disfrutamos dos meses de colores, olores, sabores, música, religiones, fuertes y castillos.

 

 

Entre medio del viaje a India nos fuimos un mes a Nepal, donde hicimos un trekking al Campo Base Annapurna, y nos probamos que sí podemos, a pesar de las dificultades. Y también nos enamoramos de la tranquilidad y pasividad de su gente.

 

 

Y cómo ya habíamos llegamos al último país “planeado” pero queríamos seguir conociendo Asia, nos fuimos al Medio Oriente. Volamos a Jordania y volvimos a los países musulmanes. Yo no se por qué pero desde que puse un pie en Jordania, me volvió la energía del primer día de viaje. Estaba totalmente feliz, con ganas de conocer todo. Aunque el mejor recuerdo que tengo es la gente en la calle diciéndonos ahlan wa sahlan o welcome to Jordan.

 

 

Casi finalizando el viaje, nos expusimos a un gran desafío tanto burocrático como emocional: entrar a Israel. Burocrático porque teníamos las visas y sellos de Irán, Pakistán y demás países con mala relación con Israel, y nos decían que no podríamos ingresar, incluso en la embajada de Israel en Argentina: “con ese pasaporte no podés entrar a Israel”.

Y por otro lado, porque tengo mucha conexión con dicho país, ya que soy judía, pero siento muchas contradicciones con las políticas del Estado, y últimamente más aún habiendo conocido el mundo árabe y musulmán, y la hospitalidad de los mismos. Aquí tuvimos la experiencia de vivenciar un país muy jóven pero con una gran historia reciente. Visitamos Israel y Cisjordania y vimos todo con nuestros propios ojos para sacar nuestras conclusiones. Fueron días de mucho análisis y reflexión.

 

 

Por último cruzamos a Egipto, donde nuestro parámetro de “antigüedad” retrocedió un par de milenios y nos sumergimos de lleno en las historias de pirámides, templos, faraones y momias.

 

 

Ya retornando, nos dimos un “bonustrack sudamericano”. Pasamos seis días en Río de Janeiro y tres en Las Cataratas de Iguazú, para por fin llegar a casa en un intento fracasado de autostop.

 

 

 

Y ahora sí, el viaje por Asia De Punta a Punta, ida y vuelta (como ven en el mapa) llegó a su fin. Terminó. Volvimos a casa.

Muchos me preguntan qué me pasa, qué siento… como esperando que diga “uf me quiero matar que volví”, porque es lo que se cree que le debe pasar a alguien que viene de estar 16 meses de vacaciones, recorriendo el mundo, sin hacer demasiado.

A mi no me sucedió nada por el estilo. Volví porque quería volver. Porque el fin de mi viaje era un hecho que conocía desde el día en que salí. Porque no me escapaba de nada. Porque amo mi vida cuando no viajo también. Porque la clave es ser feliz donde uno esté.

Volví también, porque viajar es cansador, ya que en mi caso no es estar de vacaciones en la playa panza arriba tomando cerveza. Viajar por un buen tiempo cansa. Las energías disminuyen, el asombro también. Y es lindo asombrarse y aprovechar al máximo cada lugar como si no fuéramos a volver.

Es inevitable sentir melancolía por el fin de una etapa que esperamos tantos años. Pero por otro lado siento el orgullo de haber cumplido una etapa, un proyecto, un sueño tan satisfactoriamente, y ahora plantearme nuevos proyectos.

Otros tantos me preguntan “y ahora qué”. Y yo contesto en forma de chiste “ahora quiero tener un mueble”. Con eso quiero decir que quiere asentarme. Pero este asentamiento trae consigo otra aventura geográfica: nos mudamos a Ecuador. Así que esto de los viajes y desafíos no termina.

Quiero llevarme La Gorda (mi kombi) para seguir ruteando siempre que pueda y tenga ganas.

De todos modos queda muchísimo por contar y más fotos y videos por ser mostrados.

 

Si quieren leer otra Crónica de un Regreso Anunciado pueden leer la de los chicos de Mochilas en Viaje, con otro punto de vista, con el que muchos se sentirán identificados. A mi me pasó algo similar cuando volví de mi primer viaje largo en kombi allá por el 2007.

 

A los que nos acompañaron por el blog y las redes sociales les decimos ¡Gracias por viajar con nosotros!, ¡Gracias por ese mensajito de aliento que nos habrán dado alguna vez, por ese saludo que nos mandaron en algún momento del viaje, o simplemente por interesarse! No se pierdan que ahora subiremos muchísima info y experiencias al blog.
¡Gracias también a todos los hoteles y empresas que confiaron en nosotros para hacer posible este GRAN VIAJE!  Principalmente a AseguraTuViaje.com que nos cuidó todo este tiempo y nos trajo sanos y salvos a casa.
Y por último gracias a mi GRAN COMPAÑERO JAVICO, que con sus defectos y virtudes y con los míos, me soportó, acompañó y equilibró en esta hermosa locura que jamás olvidaremos. Él es quien cuando vuelo demasiado me ayuda a poner un poco los pies en la tierra.

12 pensamientos sobre “Crónica de un Regreso Anunciado

  1. Julieta

    Hola Tati maravilloso viaje, te seguí en Instagram a full, donde por un comentario que pusiste descubrí los audios de la historiadora Diana Uribe así que gracias!

    Me pregunto si antes de irse a Ecuador darán alguna charla presencial contando sobre el viaje por Asia (en Buenos Aires), de ser así me interesa mucho!

    Besos!

    1. Tati Sidlik Autor del artículo

      Hola Julieta!!! Muchas gracias!!! jajajaj nos encanta que más gente se sume a los audios de Diana, la re amamos!!! y sin ella el viaje no hubiese sido igual.
      Hoy vamos a estar charlando sobre el viaje en https://www.youtube.com/watch?v=qJ1_iDcKlpo y si sale alguna charla con otros viajeros avisaré en instagram. Me da cosita organizar algo a mi sola jajaj
      Podemos hacer una mateada algún día igual…
      Gracias y abrazos!!!

  2. Chini

    Hola Tati! Sigo tu viaje desde que salieron y me parece maravilloso lo que hicieron.
    Me encantó este resumen, siempre hago resumen de mis viajes a la vuelta.
    También me encantó la reflexión final, porque siempre es lindo volver a encontrarse con la familia y los afectos, me gusta que lo cuentes con naturalidad porque me pasó también.. Te preguntan “Y ahora que?” Y ahora nada, la vida sigue, y ser feliz no depende solo de donde estas.
    Beso enorme a los dos, sigo leyendo sus aventuras.

    1. Tati Sidlik Autor del artículo

      Genios vos y majo! Siempre nos acordamos de ustedes porque nos hicieron reir mucho! Espero que nos crucemos pronto y ya arreglamos con Majo que se vienen a visitarnos a Ecuador!!! Besotes!!!

  3. Elizabeth

    Tremendo viaje chicos! Los seguí siempre desde Mdeo. Son unos ídolos. Gracias por llevarnos a viajar con ustedes! Abrazo apretado y mucha suerte en esta nueva etapa en Ecuador.

  4. sofi

    Tati…increible viaje!! los segui a full! no tuvieron suerte con hacer dedo desde Iguazu???!!! porfas, trata de contar mas cosas sobre el viaje cuando puedas!!! ademas me gusta eso de la mirada judia tanto del mundo arabe como del de Israel y Cisjordania. Estuve este año por esos lados y como Cristiana también me hizo pensar mucho…. besos!!!!

    1. Tati Sidlik Autor del artículo

      Hola Sofi!!! Me queda muchísimo por contar… de hecho tengo que contar casi todo jajaja ya de a poco iré subiendo todo. Gracias por viajar con nosotros y en Iguazú fracasamos rotundamente jajaja 3 horas esperando.
      Te mandamos un abrazo!!!

  5. Marta Diarra - Viaje por Conocer Blog

    ¡Pero qué viaje tan bonito tuvieron! Aquí una nueva lectora que acaba de descubrirte y de engancharse a tus historias. Me encanta todo lo bonito que cuentas de Turquía, Omán, Pakistan… son países que hoy en día tienen una mala fama difícil de borrar. Qué bonito que nos descubras su lado amable, no el que no paran de mostrarnos. Seguiré esperando nuevos posts. ¡Y ánimo con su nueva aventura vital y mudanza!
    Buenos viajes 🙂

    1. Tati Sidlik Autor del artículo

      Hola Marta! Muchas gracias por tu hermoso comentario! veo que sos viajera así que yo también conoceré tus viajes a través de tus relatos. ¡Un abrazo grande!

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